En las fotos, un trozo de Egipto cerca de la Plaza de España.
Y también cerca de la calle Ferraz!
Visitar cosas así son de las pocas buenas que tiene estar un domingo solo en Madrid.
De las cosas malas, además de las evidentes, destacaré el tener que comer solo en un restaurante.
Y no por el hecho de estar solo, sino porque es muy difícil no oír las conversaciones de tus vecinos de mesa. Vecinas en este caso.
Y de veintipocos años, para más señas.
Aunque si en vez de decir 24, hubieran dicho que tenían 14, me lo hubiera creído.
domingo, 25 de mayo de 2008
Domingo en Madrid
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