Si hace un par de horas escribia a bordo del tgv, encantado de la vida, disfrutando de la Loire y de sus verdes riberas, ahora lo hago recuperando el aliento por culpa, en parte, de su hermano pequeño: el metro.
Han decidido los lyceens parisinos que cortar el metro en Montparnasse era una forma cojonuda de quejarse. Y no a cualquier hora, no.
El asalto a la estación se ha producido a la vez que yo entraba. Algo debería haber sospechado cuando, mientras yo compraba mi billete, unos cincuenta chavales/chavalas se han colado, o cuando, mientras avanzaba por la larga cinta que une la estación del tren con la del metro, me adelantaban chavalines/chavalinas con chalecos antibala!!! Y si no lo eran, lo parecían.
Cuando he salido a la calle, estaba llena de antidisturbios pero vacia de taxis. Puedo entender la poca motivación que tiene un taxista para conducir si coche al epicentro de todo esto...
Pero al final, tres sufridos viajeros potenciales de tren nos hemos asociado para compartir un taxi, primero a la Gare de l'Est, después a la du Nord.
Ahora soy un viajero de hecho, rumbo a Bruselas disfrutando de la cena de la foto.
Antes no os lo he dicho pero viajo en primera. Otra de las ventajas de viajar en tren...
martes, 8 de abril de 2008
El tren y el metro
Una canción?
Por el mismo precio, tres.
Copenhague de Vetusta Morla,
Despierta de Zia e
Invencibles de Malacara.
14h45
TGV8836 entre Angers y París.
Acostumbrado a los aviones, he descubierto hace poco el placer de pasar por los sitios, de correr en paralelo con los rios. Hoy, la Loire.
Porque, aunque en castellano sea masculino, no puedo cambiarle el género estando en su país.
7h 47
Aeropuerto de Lyon.
Madrugón para empezar la semana. Si todo va bien, esta semana será la última de esta temporada de acumular millas y puntos!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

