
Lágrimas de felicidad. Nadie que no haya pasado por la reforma del (único) baño entenderá este sentimiento.
Incluso los que hayáis pasado por esto podéis tener dificultades para empatizar con nosotros si no os ha tocado en suerte un tío como el Porcuna.
Pues a lo que iba, lágrimas de felicidad cuando hoy, al llegar a casa, hemos visto lo bien que habían rematado el gresite.
Día uno: Picar y retirar el gresite anterior.
Dia dos: Aplicar el cemento para construir las superficies planas.
Día tres: Colocar el gresite.
Día cuatro: Dar la vorada.
Felicidad, por otro lado, sólo momentánea: la semana que viene, mi padre nos rebentará la pared para sustituir el grifo empotrado.
Otra vez al pica-pica. En cualquier caso, ya se ve el final...

1 comentario:
Qué ilu!
A ver si somos capaces de mantener la buena racha y nos animamos a terminar TODO lo que tenemos a medias desde hace un par de años.
T'EUM
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